Descubre Portugal


Descubre Portugal

Los portugueses son esencialmente cosmopolitas. Nunca un verdadero portugués fue portugués: siempre lo fue todo.

Fernando Pessoa


Con un clima templado, más de 300 días de sol al año y 850 km de maravillosas playas bañadas por el Océano Atlántico, Portugal es un destino ideal para cualquier época del año y a tan solo unas horas de vuelo desde cualquier capital europea.

En Portugal encontrarás una gran diversidad de paisajes a poca distancia, muchas actividades deportivas y de ocio, un patrimonio cultural único, donde la tradición y la modernidad se mezclan y hacen una combinación única.

La música, la tradición gastronómica, los vinos y la amabilidad de los portugueses forman parte de una oferta de servicios turísticos de calidad que le ha valido a Portugal el reconocimiento con numerosos premios internacionales.

El Norte de Portugal


Douro Vinhateiro, Vila Real

Portugal nació en la región Porto y Norte, en la que, en el siglo XII, los portugueses se convirtieron en un pueblo y en una nación.


Porto
, ciudad Patrimonio Mundial, es la puerta de entrada y el punto de partida de un viaje por la diversidad natural y cultural de la región. Se la conoce por el vino de Porto, que desde aquí parte hacia todo el mundo, pero también por un patrimonio que sabe combinar la antigüedad de iglesias y monumentos, como la Catedral o la Iglesia de San Francisco, con la contemporaneidad de destacados edificios, como la Casa de la Música o el Museo de Serralves. Y también por la Escuela de Arquitetura, de la que salieron los nombres de Álvaro Siza Vieira y Eduardo Souto de Moura, ambos Premios Pritzker.

El río Duero atraviesa la región. Entra en Portugal entre los barrancos y montañas del interior para recorrer todo el paisaje del Patrimonio Mundial en el que se cultivan los vinos de Porto y de Douro. Allí el vino que va hasta las bodegas de Gaia se cruza con los cruceros que visitan la región.

Porto, Portugal

En esta zona de montañas y parques naturales, el patrimonio se reparte entre castillos, como el de Guimarães, o santuarios e iglesias que en verano son escenario de romerías. Al lado de ermitas rurales encontramos el barroco del Norte de Portugal, realizado en granito y talla dorada. En ciudades que han sabido conservar la escala humana, como Viana do CasteloBragaLamegoChaves Vila Real, o en casas solariegas y señoriales, encontramos al portugués más auténtico, a aquel que le gusta compartir su mesa, sus costumbres y sus tradiciones. En Porto y en el Norte de Portugal la alegría y la gratitud por todo lo que tenemos y somos se vive de forma natural. No Porto e Norte de Portugal vive-se de forma natural a alegria e a gratidão por tudo o que temos e somos.

El Centro de Portugal

En el interior, macizos montañosos y aldeas de granito y esquisto. Junto al mar, poblaciones pesqueras y playas cosmopolitas en las que los deportes náuticos marcan el ritmo de los días. Y en todas partes, el patrimonio milenario muestra con orgullo la historia de la región.

Aldeias de Xisto, Coimbra

Algunos de estos lugares tienen tanta importancia para la humanidad que la UNESCO los incluyó en la lista de Patrimonio Mundial. Es el caso de los Monasterios de Alcobaça y de Batalha, del Convento de Cristo en Tomar y de la Universidad de Coímbra.

Pero hay otros con características únicas que merece la pena descubrir. Por ejemplo las Aldeas Históricas y los castillos que defendieron las fronteras de la nación. Las Aldeas de esquisto y las villas de casas blancas, como Óbidos, un tesoro entre murallas. Y las ciudades, en las que la modernidad se alía a la tradición, Coímbra con los estudiantes, LeiriaAveiro entre la ría y el mar, y ViseuGuarda Castelo Branco, en las que en la arquitectura de piedra mantiene trazos de un antiguo pasado.

En las montañas destaca la sierra de la Estrella, la más alta de Portugal continental, con paisajes interminables y lagos glaciares. O las sierras de Lousã, Açor y Caramulo, en las que los senderos pedestres y ciclistas nos ofrecen caminos para descubrir la naturaleza. Pero aquí también podrá practicar la escalada, el rappel, el rafting o el piragüismo, como en el Geoparque Naturtejo, cuidado territorio en el que conviven varias especies de aves y animales. 

Las aguas cristalinas que brotan de los manantiales termales equilibran cuerpo y alma. ¡Y las playas! Fluviales enmarcadas por bosques o de mar abierto en el litoral atlántico, son garantía de frescura en los cálidos días de verano. Y también son spots muy conocidos entre los surfistas de todo el mundo, que en Peniche encuentra olas perfectas y, en Nazaré, incluso gigantes.

Para reconfortar el estómago hay sabores para todos los paladares. Quesos y embutidos, calderetas de pescado y cochinillo asado, o la miel y la repostería conventual. Los vinos de las regiones demarcadas elevan el espíritu con distinción. Son el producto de los sabores de estas gentes, auténticas y acogedoras, que reciben al visitante con lo mejor que tienen.

Región de Lisboa


Lisboa é a capital de Portugal e polo duma região multifacetada que apela a diferentes gostos e sentidos.

Praça do Comércio, Lisboa

En una ciudad que ha recibido muchas y diferentes culturas venidas de lejanos parajes a lo largo del tiempo, todavía hoy se siente un ambiente rústico en cada barrio histórico. Podemos recorrer la cuadrícula de calles de la Baixa pombalina que se abre al Tajo en Praça do Comércio y, siguiendo el río, conocer algunos de los lugares más bonitos de la ciudad: la zona monumental de Belém con monumentos del Patrimonio Mundial, barrios medievales y, también, zonas de ocio más recientes o contemporáneas, como el Parque de las Naciones.

Siguiendo por la desembocadura del río, comprenderemos porqué se dice que Lisboa es el centro de un amplio resort. Por la carretera de la costa conoceremos playas y lugares de veraneo que combinan villas y hoteles de principios del siglo XX con puertos deportivos, terrazas y excelentes campos de golf. Siguiendo por la costa nos encontraremos spots de surf de fama mundial, pero también palacios repartidos por el paisaje cultural de Sintra, Patrimonio Mundial.

Tanto al norte como al sur de la capital, la gran variedad de paisajes y de patrimonio se encuentra siempre a poca distancia. Con playasparques naturalesrecorridos culturales y alojamiento para todos los gustos, al visitar Portugal resulta difícil pasar por alto la región de Lisboa.

El fado es otra expresión portuguesa que también está considerado Patrimonio Mundial y que podemos escuchar por las noches en una casa de fados o en un barrio popular. Pero también nos reunimos en animados bares y discotecas, en los que reinan otros tipos de música. Del reggae a la música africana, pasando por la new wave, indie o electrónica, la diversidad de sonidos y de ambientes es grande, pero son buenos motivos para beber una copa y bailar toda la noche.


Alentejo

Las interminables planicies comienzan junto al Tajo. Si al norte el ritmo viene marcado por el verde de la campiña, al sur, el paisaje se combina con sol, calor y un ritmo acompasado. Es el Alentejo.

Vila Nova de Milfontes, Alentejo

Al norte, los pastos de los esteros; en el extenso interior, la inmensa llanura, mieses ondulando al viento; en el litoral, playas salvajes de una belleza inexplorada.

La amplitud del paisaje se ve rota por alcornoques u olivos que resisten el paso del tiempo. Santarém es un mirador natural sobre la inmensidad del Tajo. Aquí y allí se yergue un recinto amurallado, como Marvão Monsaraz, o la antigüedad de un anta que nos recuerda la magia del lugar. En los montes, casas blancas de planta baja coronan pequeñas elevaciones, los castillos evocan luchas y conquistas, y los patios y jardines son testimonio de influencias árabes, que moldearon pueblo y naturaleza.

En el Alentejo, la fuerza de la tierra marca el tiempo y ciudades como Elvas Évora, catalogadas Patrimonio Mundial por la UNESCO, son una muestra de la tenacidad de su gente. Tal vez por eso, aquí la cultura y la espiritualidad tienen un carácter propio. También encontramos recuerdos del pasado en otras ciudades como Santarém, Portalegre Beja, o en las antiguas juderías, especialmente en Castelo de Vide.

La llanura se presta para paseos a pie o en bicicleta, pero los caballos también forman parte del lugar. Podemos combinar esos paseos con la observación de aves y, en presas como la del Alqueva, con la serenidad de las aguas o con la contemplación del cielo estrellado.

Pero no podemos dejar de explorar el litoral. En él, el paisaje es alto y escarpado, con pequeñas playas abrigadas entre escarpas, muchas de las cuales resultan ideales para el surf. Y también huele a campo, a las hierbas aromáticas que aderezan pescados, mariscos y otros platos regionales, que se acompañan con excelentes vinos de la región. Porque todo el Alentejo vive al ritmo de la tierra.


Algarve

Desde aquí los portugueses iniciaron en el siglo XV la epopeya que los llevó al encuentro de otros pueblos y culturas… En el Algarve recibimos, siempre con los brazos abiertos, a gran parte de los que visitan Portugal. Algo que queda patente incluso en el clima, suave y con mucho sol durante todo el año.

Y también con playas de excelente calidad. Interminables arenales, limitados por acantilados dorados, islas casi desiertas que marcan la frontera entre Ria Formosa y el mar, o pequeñas bahías, resguardadas por las rocas. El océano, con todos sus tonos de azul, casi siempre tranquilo y cálido, invita a largos baños y a la práctica de los deportes náuticos.

Y también está la sierra. En la que las personas viven en armonía con la naturaleza y mantienen tradiciones que les gusta compartir. Y las ciudades. Silves conserva vestigios del pasado árabe y Lagos de la época de los Descubrimientos. Más cosmopolitas, Portimão Albufeira viven días y noches llenos de animación. Tavira es un escaparate de la arquitectura tradicional y Faro, la puerta de entrada a la región, merece una visita pausada para conocer su bellísimo centro histórico.

Para relajarse, nada mejor que los distintos tipos de tratamientos en los spas y centros de talasoterapia, y en las Termas de Monchique. También hay muchos campos de golf premiados internacionalmente en los que podemos relajarnos mientras practicamos algo de ejercicio. Y hoteles, urbanizaciones y complejos, desde los más sencillos a los más sofisticados. Un amplio abanico que tiene en común el auténtico gusto por la hospitalidad.

Senderos para recorrer a pie o en bicicleta permiten conocer la región, como la Vía Algarviana por el interior o la Ruta Vicentina por uno de los tramos de costa mejor conservados de Europa. Los paseos en barco son otra forma ecológica de observar la fauna y la flora.

En la mesa destaca el pescado fresco y el marisco, a la parrilla o en cataplanas. Sabores divinos que se aprecian en una sencilla terraza de playa o en los restaurantes más sofisticados distinguidos con estrellas Michelin, en los que sus cocineros reinterpretan la gastronomía tradicional. Son otras de las experiencias que no se debe perder al visitar esta región.